La revisión del capítulo de comercio digital del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se desarrolla en un contexto marcado por la creciente competencia tecnológica entre Estados Unidos y China. Más allá de una actualización prevista en el acuerdo, este proceso responde a una estrategia enfocada en fortalecer la seguridad económica, reducir dependencias en sectores estratégicos y consolidar cadenas de suministro más resilientes para la economía digital de América del Norte.

En los últimos años, conceptos como nearshoring, friendshoring y de-risking han cobrado mayor relevancia en las políticas comerciales internacionales. Mientras Estados Unidos impulsa inversiones en semiconductores, infraestructura para inteligencia artificial y servicios en la nube, China continúa fortaleciendo su presencia en áreas como telecomunicaciones, manufactura, vehículos eléctricos y procesamiento de minerales estratégicos. En este escenario, México ocupa una posición clave al combinar una estrecha integración económica con Estados Unidos y un creciente interés de empresas asiáticas por invertir en el país.

La revisión del T-MEC representa una oportunidad para adaptar las reglas del comercio digital a un entorno geopolítico cada vez más dinámico. Para México, el principal desafío será mantener un equilibrio que le permita fortalecer su competitividad, atraer inversión extranjera y consolidarse como un destino estratégico para el desarrollo tecnológico y manufacturero, preservando al mismo tiempo su capacidad de integrarse a las cadenas globales de valor.