La revisión del T-MEC representa una oportunidad para consolidar a México como un actor estratégico dentro de la cadena de suministro de semiconductores en Norteamérica. Aunque el país mantiene una participación limitada en esta industria, el impulso al nearshoring, el Plan México y las estrategias del sector privado buscan fortalecer las capacidades nacionales en diseño, ensamblaje, pruebas y empaquetado (ATP), con la meta de atraer inversiones y ampliar su participación en uno de los mercados tecnológicos más importantes del mundo.
Actualmente, México participa principalmente en actividades de diseño y procesos de ensamblaje y pruebas, mientras que Estados Unidos concentra la fabricación avanzada de chips y Canadá destaca en investigación, desarrollo y embalaje especializado. La industria considera que la integración regional ofrece una oportunidad para construir una cadena de suministro más resiliente y reducir la dependencia de Asia, especialmente en un contexto de creciente demanda impulsada por la inteligencia artificial.
No obstante, el país enfrenta retos importantes para avanzar hacia procesos de manufactura más sofisticados. La disponibilidad de infraestructura energética e hídrica, la formación de talento especializado, el fortalecimiento del ecosistema tecnológico y la implementación de políticas públicas serán factores determinantes para aprovechar esta oportunidad. Si logra superar estos desafíos, México podría consolidarse como un destino clave para nuevas inversiones en semiconductores y fortalecer su posición dentro de la estrategia tecnológica de Norteamérica.




