Los principales operadores de telecomunicaciones de Europa respaldan una transición más rápida hacia las redes de fibra óptica, pero consideran que este proceso debe impulsarse mediante incentivos de mercado y no a través de obligaciones regulatorias. La postura surge tras la publicación de un análisis legal solicitado por Connect Europe sobre la propuesta de la Comisión Europea que contempla el apagado progresivo de las redes de cobre y la migración obligatoria a infraestructura FTTH (fibra hasta el hogar) antes de 2035.

El documento advierte que algunos elementos de la propuesta podrían entrar en conflicto con principios fundamentales del marco jurídico de la Unión Europea. Entre las preocupaciones señaladas destacan posibles afectaciones a los derechos de propiedad de los operadores, riesgos para la libre competencia, limitaciones a la libertad empresarial y posibles impactos en la continuidad del servicio para los usuarios. Asimismo, se cuestiona si la medida cumple con los criterios de proporcionalidad y subsidiariedad establecidos en la legislación comunitaria.

Pese a estas observaciones, la industria coincide en la necesidad de acelerar la modernización de las redes de telecomunicaciones para fortalecer la competitividad digital de Europa. Sin embargo, los operadores consideran que el mejor camino es fomentar la inversión privada, reducir barreras regulatorias y permitir que la migración hacia la fibra ocurra de manera gradual y respaldada por las dinámicas del mercado, evitando medidas obligatorias que puedan afectar el clima de inversión en el sector.