El desarrollo de la conectividad en México ha entrado en una nueva etapa en la que ya no basta con medir cuántas personas tienen acceso a internet. El crecimiento de actividades como el consumo de video en ultra alta definición, los videojuegos en línea, el trabajo remoto, los servicios en la nube y las aplicaciones impulsadas por inteligencia artificial está elevando significativamente las exigencias sobre las redes de telecomunicaciones. En este contexto, el internet se consolida como una infraestructura esencial para la productividad, la competitividad y el crecimiento económico.

Aunque el país cerró 2025 con 103.7 millones de usuarios de internet, equivalentes al 87.8% de la población de seis años o más, el principal desafío ahora es ofrecer conexiones capaces de soportar múltiples dispositivos y aplicaciones de alta demanda de manera simultánea. Para responder a estas necesidades, los operadores han fortalecido sus inversiones en infraestructura, especialmente mediante el despliegue de fibra óptica y la ampliación de planes de mayor velocidad. Como resultado, las contrataciones de servicios superiores a 100 Mbps han aumentado de forma considerable, reflejando una clara preferencia de los usuarios por conexiones más robustas y eficientes.

Los avances también comienzan a reflejarse en indicadores internacionales. De acuerdo con mediciones recientes, México ha mejorado su posición en el ranking global de velocidad de internet fijo, alcanzando un promedio de 104.3 Mbps. Sin embargo, aún existe una brecha frente al promedio mundial y respecto a otros mercados líderes. Ante una economía cada vez más digitalizada, el reto será mantener el ritmo de inversión, expandir las redes de fibra óptica y fortalecer las condiciones que permitan desarrollar infraestructura de alta capacidad para atender una demanda tecnológica que continuará creciendo en los próximos años.