La venta de AT&T México a un consorcio integrado por Grupo Televisa y Fintech Holdings por 2,000 millones de dólares marca una nueva etapa para el mercado mexicano de telefonía móvil y plantea interrogantes sobre la competencia, los precios y la calidad de los servicios. De acuerdo con información publicada por El Imparcial, AT&T registró un deterioro contable de 2,600 millones de dólares relacionado con la operación, mientras que su filial mexicana reportó un crecimiento anual de 13.2% en sus ingresos durante el tercer trimestre de 2026, hasta alcanzar 1,240 millones de dólares. El EBITDA de la compañía llegó a 236 millones de dólares, aunque sus costos operativos también aumentaron 11.4% interanual. El ajuste contable de la matriz estadounidense refleja la reevaluación del valor de sus activos mexicanos bajo los términos de la venta y no representa, por sí mismo, una salida inmediata de efectivo. La transacción forma parte de la estrategia de AT&T para concentrar sus inversiones en Estados Unidos, mientras que Televisa y Fintech enfrentarán el reto de mantener el desempeño comercial de la operación y financiar la modernización y expansión de su infraestructura, una vez que se concrete el cambio de propiedad y se obtengan las autorizaciones correspondientes.

La reorganización también modifica las perspectivas de competencia para América Móvil, empresa controlada por la familia de Carlos Slim. Su director general, Daniel Hajj, ha reconocido que Televisa podría convertirse en un competidor importante al incorporar el negocio móvil de AT&T a su oferta de servicios fijos y televisión de paga. Ante este escenario, América Móvil buscará mantener sus inversiones en infraestructura y fortalecer su posición en el mercado, al tiempo que insiste en la necesidad de que Telmex pueda ofrecer televisión de paga bajo condiciones regulatorias que considere equitativas. La compañía lleva años solicitando modificar su título de concesión para incorporar este servicio, una posibilidad que continúa restringida por su condición de agente económico preponderante. Paralelamente, otros participantes del sector analizan las implicaciones de la operación. Megacable, cuyo servicio Megamóvil supera los 800,000 usuarios de pospago según la información publicada, evalúa alternativas para reforzar su estrategia multirred, que actualmente utiliza infraestructura de Altán Redes y AT&T. Su director general, Enrique Yamuni, también señaló que la empresa negocia acuerdos directamente con Telcel y expresó su expectativa de que los nuevos propietarios de AT&T mantengan las condiciones comerciales mayoristas que permiten operar a los operadores móviles virtuales.

Para los usuarios, los efectos de la operación dependerán de las decisiones comerciales y de inversión que adopten Televisa y Fintech una vez que asuman el control de AT&T México. Entre los aspectos que estarán bajo observación se encuentran la evolución de las tarifas, la calidad de los servicios 5G, la disponibilidad de planes de prepago y pospago y las condiciones de acceso a redes para los operadores móviles virtuales. Si la nueva administración logra mejorar la eficiencia operativa, sostener las inversiones y conservar acuerdos mayoristas competitivos, podría ampliar las alternativas disponibles en el mercado; por el contrario, cambios que reduzcan el acceso de otros proveedores a la infraestructura podrían limitar la diversidad de ofertas. La operación también reabre el debate sobre la concentración del mercado y la aplicación de las reglas regulatorias a empresas con distintas posiciones competitivas. Aunque el cambio de propietario no implica necesariamente modificaciones inmediatas para los clientes, la evolución de los precios, la cobertura y la calidad del servicio dependerá de cómo se gestione la red y de las condiciones que establezcan las autoridades. El reto para el sector será convertir la reconfiguración empresarial en mejoras concretas para los consumidores y mantener condiciones que permitan la participación de distintos operadores.