México ya cuenta con un Plan Nacional de Inteligencia Artificial, una estrategia que busca ir más allá de utilizar herramientas desarrolladas por empresas extranjeras y construir capacidades propias para diseñar, adaptar, evaluar y operar sistemas de inteligencia artificial desde el sector público. Elaborado por la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), el plan se estructura en tres grandes pilares: un marco ético y legal para la IA; desarrollo de talento, capacidades y software público; e infraestructura estratégica para avanzar hacia la soberanía tecnológica. La apuesta es que la IA deje de ser una serie de proyectos aislados y se convierta en una capacidad permanente del Estado, apoyada en mejores datos gubernamentales, colaboración con universidades, empresas y comunidades técnicas, así como en infraestructura nacional.
Uno de los componentes que ya comenzó a operar es la Fábrica de IA, considerada el motor de desarrollo tecnológico del gobierno y conformada por alrededor de 100 especialistas. Entre sus proyectos se encuentran sistemas para apoyar procesos aduanales mediante análisis de información histórica y criterios institucionales, además de Ventanilla 24/7, un agente conversacional que permite a los ciudadanos buscar trámites federales utilizando lenguaje cotidiano y que, desde su lanzamiento en enero de 2026, había alcanzado a más de 280,000 personas usuarias. El plan también contempla formar el talento necesario para sostener este ecosistema mediante el Centro Público de Formación en IA, que ofrece capacitación gratuita en inteligencia artificial, análisis de datos, Java, nube y ciberseguridad. Su primera generación está integrada por 10,000 estudiantes, con una capacidad proyectada de hasta 25,000 certificaciones anuales, creando una base de especialistas que podría incorporarse a proyectos tecnológicos del propio gobierno.
El tercer gran componente es la infraestructura de cómputo, encabezada por Coatlicue, la supercomputadora pública que el plan contempla instalar en Zacatenco, en el Instituto Politécnico Nacional. El proyecto considera 14,480 GPUs, 314 petaflops de capacidad, 7,500 chasis y 200 gabinetes, infraestructura que formará parte del Clúster Nacional de Supercómputo y que podrá utilizarse para investigación y aplicaciones en áreas como clima, agricultura, energía, salud, análisis fiscal y aduanal. La estrategia también plantea una red nacional de centros de datos y una nube gubernamental para almacenar y procesar información pública, mientras que en materia regulatoria propone avanzar hacia una legislación federal basada en transparencia, explicabilidad, uso ético, no discriminación, proporcionalidad y supervisión humana. Con ello, México busca que la inteligencia artificial no solo sea una herramienta de automatización, sino una infraestructura estratégica para el gobierno, la investigación y el desarrollo tecnológico nacional.




