Los sandboxes regulatorios que prepara la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) podrían convertirse en espacios de prueba para tecnologías capaces de ampliar la cobertura móvil en regiones donde las redes terrestres todavía presentan limitaciones. Entre las alternativas que podrían encontrar un espacio dentro de estos entornos experimentales se encuentran las soluciones direct-to-device (D2D), que permiten establecer comunicación entre teléfonos convencionales y redes satelitales sin depender completamente de torres celulares o infraestructura terrestre. La analista especializada en telecomunicaciones Isabel Reza considera que estos mecanismos representan una oportunidad para evaluar tecnologías que puedan llevar conectividad a zonas que actualmente tienen una cobertura insuficiente. El objetivo de estos ejercicios no sería sustituir de inmediato las redes móviles tradicionales, sino generar evidencia técnica sobre el funcionamiento de nuevas soluciones, sus capacidades y las condiciones bajo las cuales podrían complementar la infraestructura existente.

Uno de los aspectos relevantes de este modelo es que las pruebas podrían realizarse directamente en las regiones donde existe el problema de conectividad. Durante el análisis de los lineamientos, Reza planteó la posibilidad de desarrollar algunos experimentos en zonas del sur del país o localidades con dificultades de cobertura, en lugar de concentrarlos únicamente en ciudades donde ya existe una infraestructura de telecomunicaciones desarrollada. Un proyecto de conexión directa entre smartphones y satélites, por ejemplo, podría probarse con una población determinada para medir su desempeño, velocidades, alcance y comportamiento bajo condiciones reales. Este tipo de ejercicios permitiría determinar si una tecnología puede convertirse en una alternativa práctica para complementar las redes móviles y atender comunidades donde desplegar infraestructura terrestre puede representar mayores costos o dificultades técnicas. La propuesta de la CRT contempla precisamente evaluar el beneficio potencial que una innovación puede generar para usuarios, audiencias o mercados, además de permitir la experimentación con servicios, aplicaciones, tecnologías y modelos de negocio que actualmente enfrentan incertidumbre o carecen de un marco regulatorio específico.

El interés de los sandboxes va más allá de permitir que una empresa pruebe una tecnología en condiciones controladas: también pueden convertirse en una herramienta para determinar qué soluciones tienen posibilidades reales de ampliar la conectividad en México. Los servicios satelitales forman parte de las áreas susceptibles de experimentación contempladas por la propuesta regulatoria, mientras que la tecnología direct-to-device representa uno de los desarrollos que está acercando las redes móviles y satelitales. Para el sector telecom, la posibilidad de probar estas tecnologías directamente en comunidades con necesidades de cobertura permitiría pasar de las demostraciones tecnológicas a mediciones sobre el terreno y obtener información sobre costos, desempeño, alcance y viabilidad operativa. Si estos experimentos generan resultados favorables, podrían aportar elementos para definir nuevos modelos de cobertura y complementar las redes terrestres existentes, particularmente en regiones donde ampliar infraestructura convencional representa un desafío. En ese sentido, los sandboxes de la CRT podrían convertirse en un puente entre la innovación tecnológica y las necesidades concretas de conectividad del país.