La eSIM ya forma parte de la oferta móvil en México, pero su adopción todavía enfrenta una importante barrera relacionada con los dispositivos que utilizan los consumidores. De acuerdo con el Global eSIM Index 2026, elaborado por TeleSemana.com para Holafly, México se ubicó en el lugar 43 de 50 mercados analizados, con una puntuación de 58.2 sobre 100 y una disponibilidad estimada de eSIM en apenas 22% de los smartphones. El contraste con otros mercados latinoamericanos es relevante: Brasil ocupó el lugar 24 con 77.6 puntos, Argentina el 28 con 72.2, Costa Rica el 30 con 71.2, Chile el 33 con 69.4 y Colombia el 34 con 68 puntos, mientras México sólo se ubicó por encima de Bolivia dentro de los países de la región considerados en el estudio. El índice analiza 50 mercados y 171 operadores móviles, y no se limita a determinar si existe una oferta comercial de eSIM, sino que también evalúa factores como preparación del mercado, activación y soporte, adopción, competencia, regulación y valoración de especialistas.

El caso mexicano muestra una diferencia entre tener disponible la tecnología y contar con las condiciones para utilizarla masivamente. El reporte considera que el mercado móvil nacional presenta un alto nivel de madurez, pero identifica rezagos en aspectos como la activación y el entorno regulatorio, mientras que la adopción se encuentra en un nivel intermedio. La principal limitación está en el parque de teléfonos: el estudio estima que más de 70% de los smartphones actuales no cuenta con capacidad para eSIM, mientras que sólo 22% tendría compatibilidad técnica y esa proporción podría aumentar hasta 50% hacia el final de la década. La composición del mercado de dispositivos ayuda a explicar esta situación, ya que la eSIM comenzó a incorporarse principalmente en equipos de gama alta, mientras una parte importante de los usuarios mexicanos continúa utilizando teléfonos de gama media y baja. Por ello, la expansión de la tecnología dependerá en buena medida de que los fabricantes incorporen soporte para eSIM en equipos más accesibles, reduciendo la dependencia de los modelos premium para acceder a esta tecnología.

La disponibilidad del dispositivo, sin embargo, no es el único factor que puede determinar la adopción. El estudio también identifica procesos de identificación, activación y autogestión como elementos que pueden limitar la experiencia del usuario. Una de las principales ventajas de la eSIM es precisamente la posibilidad de provisionar una línea de manera remota sin utilizar una tarjeta física, pero esa ventaja pierde parte de su impacto cuando el proceso de contratación o activación requiere pasos adicionales, validaciones complejas o incluso acudir a un establecimiento. Esto coloca al mercado mexicano ante un reto que va más allá de reemplazar la SIM física: la evolución de la eSIM dependerá de la combinación entre dispositivos compatibles, procesos digitales sencillos, soporte de los operadores y condiciones regulatorias adecuadas. Con sólo 22% de compatibilidad estimada actualmente y una proyección de 50% hacia el final de la década, la masificación será un proceso gradual en el que fabricantes, operadores y reguladores tendrán un papel determinante.