Entre 2020 y 2025, los hogares mexicanos incrementaron su acceso a internet y la disponibilidad de teléfonos celulares, de acuerdo con los datos de la Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), citados por El Economista. La presencia de teléfonos celulares pasó de 88.1% a 94.5% de las viviendas del país, consolidándose como el dispositivo tecnológico de mayor alcance. En contraste, la disponibilidad de computadoras, laptops o tabletas registró un avance moderado, al subir de 38.4% a 39.3% durante el mismo periodo. Los datos también muestran una reducción en el equipamiento tradicional de los hogares: la presencia de televisores descendió de 91.3% a 89.5%; los aparatos de radio, de 69.2% a 54.4%; la televisión de paga, de 43.5% a 35.9%, y la telefonía fija, de 37.7% a 31.8%. Estas variaciones reflejan cambios en los hábitos de comunicación, información y entretenimiento, con una mayor presencia de dispositivos móviles y servicios digitales frente a tecnologías tradicionales.

El acceso a internet fue uno de los rubros con mayor crecimiento, al aumentar de 53.9% de los hogares en 2020 a 75.7% en 2025. Esta expansión ha consolidado la conectividad digital como una herramienta central para acceder a información, utilizar redes sociales y realizar actividades cotidianas. De acuerdo con la información publicada, el avance de las redes móviles y de soluciones de conectividad satelital también ha contribuido a reducir parte de la diferencia en la adopción de internet entre zonas urbanas y rurales. Sin embargo, la expansión del servicio no ha eliminado las desigualdades regionales. La Ciudad de México destaca por sus niveles de conectividad y por una mayor disponibilidad de computadoras, televisores inteligentes y dispositivos para el hogar conectado, favorecida por una infraestructura de redes fijas que incluye fibra óptica. Estas condiciones amplían las posibilidades de aprovechar los servicios digitales y muestran cómo la disponibilidad de infraestructura influye en el acceso de los hogares a distintas tecnologías.

En el extremo opuesto se encuentra Chiapas, que registra la menor penetración de internet del país, con 53.9%, según los datos citados en el reporte. La dispersión geográfica y las limitaciones de infraestructura en zonas rurales figuran entre los factores que dificultan ampliar la conectividad en esta entidad. Asimismo, la disponibilidad de conexiones fijas y de computadoras se mantiene por debajo del promedio nacional, lo que incrementa la dependencia del teléfono inteligente para estudiar, comunicarse y consultar información. Los resultados evidencian que el crecimiento nacional del acceso a internet convive con diferencias importantes en la calidad y disponibilidad de las opciones de conectividad. En este contexto, ampliar la cobertura y facilitar el acceso a dispositivos adecuados continúan siendo retos para reducir la brecha digital. La evolución del equipamiento de los hogares también plantea oportunidades para los proveedores de telecomunicaciones, que pueden responder a una demanda creciente de servicios de internet, aunque la expansión del mercado dependerá de atender las necesidades de las regiones con menor infraestructura y acceso tecnológico.