El registro obligatorio de líneas móviles en México ya comenzó a generar una fuerte presión técnica y financiera sobre Telcel, AT&T y Movistar. La primera etapa dejó 4.4 millones de líneas suspendidas, evidenciando las dificultades de ejecutar desconexiones masivas y coordinar sistemas de autenticación, facturación, SIM/eSIM y acceso a redes 4G y 5G.
El impacto económico también es considerable: la CRT estimó que implementar el padrón requeriría más de $4,053 millones de pesos, mientras que cada validación de identidad tendría un costo aproximado de $3.45 pesos más IVA. Telefónica México, por su parte, reportó una inversión cercana a 4 millones de dólares desde enero para adaptar plataformas, procesos y sistemas.
El dato más preocupante es que, al 19 de agosto, solo 46.5% de las líneas activas estaban vinculadas: 73.2 millones de un total de 157.1 millones. Con el siguiente corte previsto para el 31 de agosto, los operadores podrían enfrentar nuevamente un volumen masivo de solicitudes y suspensiones, poniendo a prueba no solo sus plataformas, sino también la capacidad de la regulación para implementarse sin afectar a usuarios que sí cumplieron con el proceso.




