México tiene la oportunidad de aprovechar la convergencia entre las telecomunicaciones, la electrónica y las tecnologías de la información para atraer inversiones, elevar la productividad y desarrollar capacidades tecnológicas propias. Así lo plantea Ernesto Piedras en su análisis sobre la Convención Nacional 2026 de la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (Canieti), encuentro que reúne a empresarios, autoridades y especialistas para discutir el futuro del ecosistema digital. Entre los participantes destacan Diego Flores, titular del Sector de Industria Electrónica y Digital de la Secretaría de Economía; Héctor Marín, de Qualcomm, y Blanca Treviño, presidenta y directora ejecutiva de Softtek. Sus perspectivas coinciden en la importancia de vincular la política industrial con la innovación y el crecimiento empresarial, en un entorno marcado por la transformación de las cadenas de suministro, el avance de la inteligencia artificial y la creciente importancia de los semiconductores. De acuerdo con Piedras, el desarrollo digital requiere ir más allá de ampliar la cobertura de conectividad: también implica crear condiciones para desplegar infraestructura, atraer capital, formar talento especializado y facilitar que las empresas incorporen tecnología para mejorar sus procesos, desarrollar servicios y competir en nuevos mercados.

La construcción de este ecosistema exige atender necesidades específicas de cada industria y reconocer la relación entre sus capacidades. En telecomunicaciones, una de las prioridades es agilizar los permisos y establecer criterios consistentes entre las autoridades para facilitar el despliegue y ordenamiento de infraestructura, reducir la incertidumbre de las inversiones y ampliar la cobertura en localidades y sectores productivos rezagados. En la industria electrónica, el reto consiste en fortalecer las cadenas de suministro, incorporar proveedores nacionales e impulsar la manufactura de mayor valor agregado, particularmente en segmentos estratégicos como los semiconductores. Por su parte, las tecnologías de la información ofrecen nuevas oportunidades mediante la inteligencia artificial y la ciberseguridad, aunque su aprovechamiento requiere personal capacitado y una gestión adecuada de los riesgos. Estos componentes funcionan de manera interdependiente: las redes proporcionan conectividad, los componentes electrónicos permiten operar los sistemas y el software convierte esa infraestructura en herramientas para la producción y la gestión empresarial. Por ello, Piedras destaca la necesidad de coordinar las decisiones de inversión y formación profesional, así como de fortalecer la colaboración entre empresas, autoridades e instituciones educativas para responder a las demandas tecnológicas del país.

La coordinación institucional también adquiere relevancia ante la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que representa una oportunidad para reforzar la proveeduría nacional y ampliar la participación mexicana en las cadenas regionales de alta tecnología. Para aprovechar este escenario, resulta necesario ofrecer mayor previsibilidad a las inversiones, resolver obstáculos regulatorios y vincular la formación académica con las necesidades reales de las empresas. Otro componente fundamental es la digitalización de las pequeñas y medianas empresas, cuyo acceso a internet debe complementarse con capacitación, herramientas apropiadas y medidas de ciberseguridad para que la adopción tecnológica se traduzca en mejoras de productividad y mayores oportunidades comerciales. En este contexto, la Convención Nacional 2026 de Canieti constituye un espacio para intercambiar perspectivas, identificar necesidades comunes y promover proyectos de colaboración entre el sector público, la iniciativa privada y las instituciones educativas. Piedras destaca que la capacidad de convocatoria de la cámara puede contribuir a dar continuidad a esta agenda y a convertir las oportunidades que ofrece la transformación tecnológica en capacidades productivas, competitividad y beneficios económicos para México.