El gobierno de Claudia Sheinbaum presentó el Plan Nacional de Conectividad 2026–2030, una estrategia que busca ampliar el acceso a internet en México mediante un modelo más centralizado y con mayor intervención del Estado. Su objetivo principal es lograr una conectividad universal, asequible y de calidad, especialmente en zonas marginadas, elevando la cobertura del 94% al 98% para 2030.
El plan se articula con el Plan Nacional de Desarrollo y el Programa de Cobertura Social, identificando más de 9,000 localidades prioritarias sin servicio. Para 2026, se pretende conectar a más de 1.4 millones de personas mediante expansión de infraestructura, apoyos a operadores y uso de tecnología satelital.
Sin embargo, especialistas señalan deficiencias importantes. Aunque el diagnóstico reconoce que la brecha digital incluye factores como costos, habilidades y acceso a dispositivos, las soluciones se enfocan casi exclusivamente en infraestructura. También se cuestiona la falta de una estrategia clara de asequibilidad, financiamiento y medición de resultados reales.
Además, el diseño institucional centralizado podría generar riesgos regulatorios y limitar la competencia. El plan tampoco aborda de forma suficiente temas clave como la ciberseguridad, la sostenibilidad financiera y la inclusión efectiva de comunidades rurales e indígenas.
En síntesis, aunque el proyecto plantea metas ambiciosas para reducir la brecha digital, enfrenta retos estructurales que podrían afectar su implementación y su impacto real en el acceso efectivo a internet en el país.